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Archive for 16 abril 2012

por Jesús A. Ciarreta Palacios. Coorganizador del certamen internacional de Land Art Arte en la tierra.

El certamen internacional Arte en la Tierra es una iniciativa pionera en España promovida por el escultor canario afincado en La Rioja Félix Reyes.

Cuenta Felo (es así como llamamos a Félix Reyes) que fue invitado en 1997 por Emmanuele Pierobon a un certamen de escultores en Italia organizado por Agostino Verzi. Allí, artistas de varios países europeos convivían durante unos días trabajando en sus obras y compartiendo su creatividad. Fruto de esa experiencia, decidió organizar una actividad similar en su lugar de residencia, la localidad riojana de Santa Lucía de Ocón.

Así nació Arte en la Tierra, un encuentro anual en el que los artistas seleccionados dan rienda suelta a su creatividad en el entorno del valle en el que se encuentra el pequeño municipio riojano de Santa Lucía. Este pequeño valle recostado en las faldas de la Sierra de La Hez fue declarado Reserva Mundial de la Biosfera por la UNESCO en 2003 por su singular riqueza natural. Desde ese mismo año acoge esta cita artística.

En aquella primera edición fueron invitados cinco artistas afincados en La Rioja. Su esfuerzo y su talento sentaron las bases de esta cita española del ‘land art’, con trabajos grandiosos al estilo de los ‘earthworks’ de la década de los setenta como el desarrollado por Demetrio Navaridas en su obra ‘Vueltas y vueltas’, o visiones artísticas de dimensiones más humanas como el ‘Ara’, de Carlos Rosales, construida desde un profundo simbolismo.

Imagen“Vueltas y vueltas” de Demetrio Navaridas (2003). © Fotografía de Félix Guerra

Desde entonces, durante nueve ediciones Arte en la Tierra ha ido conformando su personalidad y, desde su nacimiento, depende de la buena voluntad de los artistas que participan de forma altruista, de la ayuda de los habitantes del pueblo, del favor del público que la visita y del amor al arte de quienes la organizan y sostienen económicamente.

Arte en la Tierra es arte efímero. El periodo expositivo se extiende cada año a lo largo del mes de agosto, con la particularidad de que quienes se acercan a Santa Lucía de Ocón la primera semana natural de agosto pueden ser testigos del quehacer de los artistas mientras arman, esculpen, pintan o moldean sus obras en el enclave elegido por cada uno de ellos. Esta circunstancia transforma la muestra durante cinco días en una suerte de ‘performance art’, arte en vivo, que en alguna medida influye en el trabajo de los artistas al convertir su actividad en espectáculo y a ellos mismos en sujetos de la obra artística.

Después, cuando la última puesta de sol del octavo mes del año echa definitivamente el telón de la muestra, la mayoría de las obras expuestas consuman el propósito de este certamen que nació como una iniciativa en la que el arte y la naturaleza se funden de manera indisoluble. Se funden y dejan de ser esa metáfora que entraña toda obra de arte a través de la cual –siguiendo el pensamiento de McLuhan– somos capaces de percibir fondo y forma, objeto y ambiente de manera simultánea.

Y es que la naturaleza influye de forma poderosa en la creatividad de los artistas. Los paisajes de Santa Lucía de Ocón ejercen una poderosa fuerza: estimulan su creatividad para construir imágenes capaces de intrigar al público, imágenes que encierran preguntas que desafían al espectador, que se ve impelido a interpretar lo que observa en busca de respuestas.

Imagen“Forma viva” de Adriana Omahna (2011). Fotografía © Rafael Lafuente.

El carácter efímero de esta muestra es en gran medida inexorable. Y esto es así porque, como continente del arte, la naturaleza se muestra tiránica, devoradora. Ambas cosas. Devora la voluntad del artista forzándole a buscar la armonía o como mínimo un diálogo coherente con el emplazamiento que elige. Es difícil sobreponerse a su presencia.

Retomando el discurso de McLuhan, podemos afirmar que el Valle de Santa Lucía ejerce sin tacha una función de espacio museístico al aire libre. Instaladas en él, las obras de los artistas permiten ver el todo del entorno a través de las creaciones del hombre. Unos trabajos que en ocasiones pugnan por integrarse en la naturaleza; mientras otras veces tratan de desarraigarse del poder de su presencia.

Lo efímero del certamen hace imposible que, durante el periodo de exposición, los trabajos de los artistas sean absorbidos por el ambiente: las obras de arte expuestas mantienen su efecto metafórico como espejo o contraambiente de un entorno natural que resulta imposible que pase desapercibido.

En cierta manera, Arte en la Tierra es el esfuerzo estéril por recuperar la sensibilidad holística perdida; ese estado del alma previo a la alfabetización en el que no éramos capaces de establecer diferencias entre figura y fondo, entre el ambiente y los objetos que acoge; un estadio propio del hombre primitivo, cuando no necesitábamos el arte para comprender el mundo que nos rodea. Quizá se trate de mera nostalgia por esa comunión con la tierra que tanto nos hemos esforzado en dilapidar.

Lo que sin duda es indiscutible es que esta muestra artística ofrece la posibilidad de presenciar paisajes insólitos durante un mes al año. La fuerza de las obras instaladas se une a la espectacularidad del entorno natural de Santa Lucía de Ocón para crear momentos irrepetibles en la contemplación.

Imagen“El éxtasis de Santa Lucía” de Peter Erskine (2011). Fotografía © Rafael Lafuente.


Pero como exposición temporal que es, el espíritu que rige Arte en la Tierra se opone a la idea de conservar las creaciones de los artistas, que llevan escrito su destino desde el momento de su concepción. Y ese destino no es otro más que el de su desaparición. Durante su corta existencia permanecen en el contexto original en el que fueron creadas. De esta forma mantienen el propósito y el valor que les dieron sus autores y, por tanto, también su espíritu y su significado.

En la última edición celebrada Arte en la tierra se lanzó a la red de redes, para intentar paliar de alguna manera ese destino de las obras, que si bien quedan inmortalizadas cada año en un catálogo impreso, necesitaban una nueva oportunidad de poder ser contempladas y documentadas. Así surgió Arte en la tierra 2.0 versión 1.1 en una Web en la que se pudieron seguir los avances de los artistas en vídeos diarios y unas conferencias emitidas en riguroso directo por vídeo streaming desde el Museo Würth La Rioja de arte contemporáneo y apoyada con las redes sociales más populares: Facebook, Twitter y Youtube.

Esta plataforma digital ha reforzado la imagen y el sentido de un certamen internacional, en su denominación y por la participación desde su segunda edición de artistas extranjeros, de traspasar fronteras y llegar a países de todos los continentes. Las acciones online de Arte en la tierra 2.0/1.1 fueron seguidas desde Italia, Reino Unido, Francia, Alemania, Rusia, México, Colombia, Argentina y Chile.

Para terminar, una merecida mención especial a los artistas que han formado parte de esta iniciativa, porque Arte en la Tierra es hoy lo que es gracias a su generosidad. Estos han sido los participantes a lo largo de estas nueve ediciones:

  • 2003. Óscar Cenzano, José Carlos Balanza, Carmelo Argáiz, Carlos Rosales y Demetrio Navaridas.
  • 2004. Sebastián Fabra, Ricardo González Gil, Joern Hansen y Blanca Navas.
  • 2005. Roberto Pajares ‘Pájaro’, Pepe Iglesias, Tomás García de la Santa y Pamen Pereira.
  • 2006. Julio Hontana, Javier de Blas, Lucho Hermosilla y Lesley Yendell.
  • 2007. Iraida Cano, Lucía Loren, Grego Matos, Marta Fernández Calvo y Raquel Fernández.
  • 2008. Michel Herrería, Raquel Monje, Marta Martínez y Darío Verástegui.
  • 2009. Alfredo Omaña, Carolina Belén Martínez, Emilia Fernández, Fernando Rubio Ahumada y María Gutiérrez-Solana.
  • 2010. François Mechain, Eduardo Alvarado, Manu Pérez de Arrilucea, María Ortega Estepa y Bodo Rau.
  • 2011. Carolina Leal, Adriana Omahna, Carlos de Gredos, el Grupo Ceko (Celina Valdibia y Eneko Ochoa) y Peter Erskine.

Os esperamos en la décima edición de nuestro certamen en Santa Lucía de Ocón, del 30 de julio al 4 de agosto, o en Arte en la tierra 2.0/1.2.

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