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Posts Tagged ‘educación’

por Gael Zamora Lacasta, Coordinadora del Departamento de Educación del Museo de Arte Contemporáneo Esteban Vicente. Sara Ledoux Caballero y Ana Rodríguez Hernández, Educadoras.

El Departamento de Educación del Museo de Arte Contemporáneo Esteban Vicente de Segovia no es un edificio nuevo de esos que una sueña, diseña, construye y por fin habita. Es más una de esas casas que se heredan a medio construir y que hay que rehabilitar y ampliar a base de añadidos cuando ya te has mudado. Aunque la identidad del Departamento está muy definida, la sobrecarga de trabajo, los horarios mínimos y las competencias infinitas, hacen que nuestra labor tenga mucho que ver con el crecimiento orgánico, la acción y –de manera marginal- la reflexión. Reflexión que surge a borbotones mientras diseñamos un cartel, programamos al vuelo y evaluamos a la vez que plegamos las mesas del taller. Por eso, cuando pensamos en escribir este texto lo valoramos como espacio para el análisis. Esta idea nos conectó inmediatamente con una experiencia que, desde hace tres años, llevamos a cabo con alumnos de Magisterio y que nos sirve como herramienta de autoevaluación.

Cada año en torno a 350 alumnos de las Facultades de Educación de la Universidad de Valladolid, Universidad Complutense y Autónoma de Madrid participan en una o varias sesiones pensadas para futuros maestros. Los alumnos realizan una visita-taller en la que, además, deben ponerse en el lugar de los niños y analizar su papel como educadores. Como complemento a la propuesta les ofrecemos la posibilidad de hacer sesiones de observación con grupos de Educación Infantil y Primaria y les remitimos al blog de propuestas educativas del museo LA MEMORIA EN LA MIRADA como posible banco de recursos.

Nuestra experiencia (cruzamos los dedos para que no sea una realidad extensa) nos habla de futuros docentes que no visitan museos, desconocen muchas cosas sobre educación (no sólo la artística) y están muy alejados del mundo de los niños. Futuros maestros que mayoritariamente hablan de la escuela que ellos conocieron de pequeños y atesoran no pocos prejuicios en torno a la infancia y al arte. Con este marco, no tratamos de que se asomen a innovadoras líneas de la didáctica del arte sino que les proponemos cumplir tres sencillos objetivos:

  • Conocer el museo y el arte contemporáneo como recurso educativo.
  • Vivenciar una propuesta pensada para niños de Educación Infantil o Primaria.
  • Analizar los recursos, intereses, roles y estrategias desde el punto de vista de futuros docentes.

Aunque el proceso con los grupos de Magisterio viene marcado por el recorrido y la flexibilidad de las dinámicas recogeremos aquí, de forma lineal, algunas de las ideas que trabajamos al margen de la temática de la exposición.

LA CONCEPCIÓN GLOBAL DE LA EDUCACIÓN

El museo es un lugar de encuentro, disfrute y aprendizaje. Como debería ocurrir en el aula, aquí no aprendemos sólo sobre arte o plástica sino también sobre lenguaje, matemáticas, ciencias, expresión corporal, idiomas, normas, actitudes, valores…

Para ello, hay que tener en cuenta las posibilidades que ofrece una exposición pero, sobre todo, los intereses y curiosidades que surgen. Flexibilizar la propuesta hasta tal punto de dedicar casi tanto tiempo a una puerta automática como a un cuadro, se convierte en esencial si hablamos de aprendizaje significativo.

LA EXPOSICIÓN TOTAL Y EL NÚMERO DE OBRAS

Los museos son lugares fascinantes pero didácticamente inabarcables. Es importante tomar conciencia de que una visita es sólo un principio, un hilo del que tirar, una invitación a volver y compartir con otros lo aprendido o a descubrir lo no visto.

En el museo disfrutamos de la obra como un acontecimiento

En el museo disfrutamos de la obra como un acontecimiento

En una visita con niños el número de obras con las que trabajar debe ser muy reducido, no sólo por cuestiones de atención, sino por el disfrute que supone tomarse un tiempo para trabajar en profundidad. Pero reducido no es sinónimo de rígido. Por eso, debemos saber renunciar a esa obra que nos resulta tan interesante a cambio de ver aquella de la que un grupo se queda prendado.

Por otra parte, centrarse en pocas obras no es incompatible con recorrer las salas, observar el montaje, establecer relaciones entre artistas… descubrir, en fin, en qué consiste disfrutar de una exposición.

LA VISITA Y EL TALLER

El taller no es un complemento de la visita, no está pensado para que los niños se diviertan o se lleven un recuerdo hecho por ellos mismos.

Recorrido y taller son un todo y deben ser programados con el mismo rigor y por las mismas personas que lo llevarán a cabo. Personas que durante una hora y media conducirán un proceso complejo que pone en relación lo que los niños (y los artistas) hacen, piensan, conocen y discuten.

Dentro de esta lógica entendemos que el orden de la visita y el taller es intercambiable. Está muy extendida la idea de que empezar viendo las obras proporciona herramientas para la creación. Estamos de acuerdo; de la misma manera que creemos que puede limitarla al uso de modelos y desde luego que nada resulta tan motivador para un niño como reconocer en la exposición algo como lo que ha hecho en el taller. Así pues las fortalezas de empezar por una u otra son a la vez las debilidades.

EL LENGUAJE

El lenguaje verbal es un vehículo de aprendizaje que ha de ser cuidado.

Es cierto que las palabras deben ser accesibles pero no por ello dejar de ser precisas. Los cuadros de manchas se llaman abstractos y al arte de los últimos 100 años es arte contemporáneo, nos sentamos en el suelo en semicírculo, reconocemos el estilo de un artista… y ningún niño rechaza esos términos igual que ninguno los asume sin una explicación adecuada a cada edad.

Junto al lenguaje verbal hay que prestar atención al tono, el ritmo, los gestos, la actitud al sentarse ante o dentro del grupo, los silencios… todo un conjunto de elementos que configura un clima y dinamiza una propuesta.

EL HILO CONDUCTOR

Nuestra realidad de museo pequeño en una ciudad pequeña no sólo habla de limitaciones sino que tiene algunos elementos muy positivos desde el punto de vista didáctico. La mayoría de ellos están relacionados con la accesibilidad y con el carácter de la institución, que no sólo alberga la obra de Esteban Vicente sino que ofrece exposiciones temporales y todo tipo de actividades en torno a ellas.

Los niños de un mismo colegio visitan el museo cada curso, en ocasiones varias veces en un año. Con sus familias, maestros y compañeros, compartimos además lugares de encuentro fuera del museo. Esto hace que podamos establecer relaciones duraderas que nos permiten verles crecer y trazar líneas en el tiempo.

Relacionar exposiciones pasadas y futuras con aquella que estamos trabajando nos ayuda a abordar cuestiones conceptuales y emocionales. Estas redes de ideas, imágenes y artistas están presentes también en el desarrollo de una visita y un taller en forma de hilo conductor, nexos para pasar de una obra a otra, relaciones entre los trabajos del taller, etc.

RECURSOS QUE ENCANDILAN

Un educador no debe perder de vista aquellas herramientas que seducen a un grupo de niños, tengan la edad que tengan y vengan de donde vengan.

La conexión con lo cotidiano y el descubrimiento de lo extraordinario. La magia de la narración, la gestualidad y el silencio. Los temas “tabú” como la muerte o el dolor. El cambio de rol que permite al niño contar, descubrir y cuestionar. Cualquiera de estos recursos son muy valiosos a la hora motivar, de captar y mantener una atención y participación imprescindible para construir aprendizaje.

LA VALORACIÓN

Si sostenemos la idea de que los cánones de belleza son relativos y cambiantes o de que la creatividad en ocasiones se sale de la norma… ¿cómo es posible oír a menudo a maestros haciendo juicios en torno a lo bonito que es un dibujo o lo mal hecho que está otro?

No hay idea mala, no hay trabajo feo, todo puede tener un interés. Por eso para comentar ideas frente a una obra o los resultados de un taller recomendamos recoger todas las aportaciones y hacer hincapié en los elementos positivos.

Pero esto no significa que todo vale sino que todo cabe. Creemos que no hay que evitar la crítica, ni las observaciones que dejan en evidencia cuándo no se cumple una pauta o no se consigue un objetivo, buscando entre todos opciones que podrían solucionar la situación.

En una puesta en común tras un taller podemos abordar las mismas cuestiones que frente a la obra de un artista: tema, composición, color, emoción, huellas del proceso, expresión corporal, relaciones entre personajes, planos de profundidad… Nos parece interesante relacionar las obras de los alumnos entre sí y con aquellas que hemos visto -o veremos- en la exposición, trabajar con la lectura de imágenes y la interpretación.

RECURSOS DE SALA, MATERIALES DE TALLER

Las láminas de apoyo, textos, utensilios, recursos para manipular, etc., dinamizan una visita, trazan líneas más allá del museo, permiten ampliar contenidos y son motivadores. Pero no hay que perder de vista que son materiales de apoyo y no deben rivalizar con las obras de arte.

De la misma manera los materiales del taller deben ser sugerentes pero no abrumar. En nuestro caso son muy sencillos por dos razones: las limitaciones (un presupuesto y un espacio de almacenaje muy reducido, junto a un taller que se monta y desmonta en una capilla del S. XVI) y nuestro planteamiento educativo (las propuestas deben ser accesibles para todos).

LAS PAUTAS

Una aplastante mayoría de alumnos de Magisterio con los que hemos trabajado sostiene que el uso de las pautas en la plástica limita la creatividad y debe evitarse a toda costa. Esos mismos alumnos se pasan el taller pidiendo ideas y preguntando si pueden hacer esto o aquello.

En el museo elaboramos nuevos significados

En el museo elaboramos nuevos significados

Muchos adultos y una buena parte de los niños se bloquean ante una propuesta de dibujo “libre” y la resuelven con aquello que han dibujado muchas veces y les hace sentirse seguros. De la nada afloran casas, árboles, flores, soles sonrientes, personajes con los brazos y las piernas muy tiesas… y poco más.

¿Pero qué ocurre si introducimos una pauta que rompa ese bloqueo? Puede ser algo tan sencillo como “dibuja algo rojo” (o muy largo, algo nervioso, algo que sólo ocupe una esquina del papel, algo con los ojos cerrados…) y enseguida la mano y la mente producen imágenes mucho más interesantes y más libres.

Por esta razón solemos trabajar con la idea de encargo. Pedimos a los niños que hagan una escultura que debe mantener equilibrio, partan de un fragmento para reinventar una escena, produzcan una imagen donde esté ocurriendo algo, creen un collage con una sola gama de color… limitaciones que les invitan a probar cosas que no harían de forma espontánea.

HERRAMIENTAS PARA LA AUTONOMÍA

Una de las conquistas que más valoramos es la autonomía (de acción, de pensamiento, de palabra…) Para generar personas autónomas ante una obra de arte o ante un momento de creación debemos empezar por trabajar otras rutinas. Aprender entre iguales, buscar soluciones a un problema sin que nadie te facilite la respuesta y contar con un educador que estimula, recoge ideas, orienta, invita… pero no interviene, parecen cuestiones claras pero no se encuentran a menudo.

Nuestras propuestas están cargadas de pequeñas provocaciones, dificultades y retos que superar, pero siempre en un marco de respeto y confianza que nos asegura la participación de todos.

Asimismo nos parece interesante promover una autonomía en la gestión del tiempo, los espacios y los materiales.

En el museo nos abrimos a otras posibilidades

En el museo nos abrimos a otras posibilidades

Nos resulta esencial el trabajo en torno a la capacidad de frustración. En nuestras propuestas los tiempos son limitados, las normas son para todos, la escucha y la espera son un valor, trabajamos por encargo y muchas veces realizamos obras efímeras y colectivas que no se llevan a casa.

EL ROL DEL MAESTRO QUE VIENE AL MUSEO CON SUS ALUMNOS

Consideramos que participar en una propuesta educativa en el Museo es una oportunidad para observar a los niños desde fuera, sus relaciones, sus intereses, sus comportamientos ante otra persona y en un contexto no escolar…

Es también una oportunidad para integrarse como un alumno más y participar en la actividad, estrechar lazos, experimentar procesos… o para trabajar en tamdem con el educador del museo y ampliar información o flexibilizar propuestas.

Proporciona además hilos de los que tirar, nuevos contenidos para trabajar en el aula, creaciones que exponer…

Por todas estas razones, y por una cuestión de responsabilidad, los docentes que acompañan a un grupo no deben ausentarse de la actividad sino participar activamente en ella.

En el museo nos dejamos llevar por la acción

En el museo nos dejamos llevar por la acción

 En el museo esperamos de los niños de Educación Infantil y Primaria que conjuguen algunos verbos: contemplar, sorprenderse, participar del acontecimiento, explorar con los sentidos, tomarse un tiempo para observar, relacionar ideas y organizar la información, imaginar, explorar los materiales y sus posibilidades, reflexionar y planificar, plantearse retos y dificultades, tomar decisiones, establecer colaboraciones, valorar los procesos y los resultados, hacer pequeños y grandes descubrimientos, divertirse y sentirse fascinados.

En el museo esperamos de los futuros docentes, no sólo que conjuguen los mismos verbos, sino que quieran compartirlos con sus alumnos.

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Por José Antonio Barcia Subirats. Licenciado en Historia del Arte. Profesor Gestión Cultural 2.0.

¿Qué salidas tiene?

Esa es, hace 15 años y ahora, la gran cuestión que uno se pregunta cuando tiene que señalar en el impreso Universitario post selectividad la carrera que va a elegir, y que marcará en mayor o menor medida el resto de nuestras vidas, para bien o para mal.

Si lo pensamos con atención todo esto quiere decir por tanto que en teoría hay carreras con salidas y otras sin salidas, lo que hace que uno se pregunte  sobre estas últimas:

¿Para qué existen? 

Esa pregunta equivale a pensar automáticamente, a no ser que lo tengas claro bien por vocación o por imperativo familiar…, qué titulación será la que mayor número de empresas estarán buscando en un Curriculum Vitae. O lo que es lo mismo qué carrera tenemos que hacer para tener mayor número de posibilidades de encontrar trabajo y ya de paso que sea bien remunerado. Es decir una mentalidad pasiva.

Pero si además eres de “letras”, como es mi caso (soy Licenciado en Hª del Arte), esa pregunta tiene el doble de importancia, ya que tienes que elegir con mucho cuidado, para tener un mejor o peor futuro. Ya que no sólo se “consideran” carreras con “menos salidas” (o incluso “sin salidas”), aceptado alegremente por la sociedad desde siempre, sino que en el propio ambiente universitario “de letras” fomentan el elitismo chovinista vocacional, justificando estas carreras sólo por el puro placer de aprender, por la cultura y sabiduría que te dan, por la rancia tradición académica, y lo orgulloso y privilegiado que te debes sentir teniendo tanta cultura y estar tan “elevado” por encima de los demás mortales…

Justificaciones, que además, son seguidas por bastantes universitarios mientras hacen estas carreras, hasta que dejan atrás el utópico, ficticio y endogámico departamental mundo universitario, y se dan de bruces con la realidad. La realidad en mayúsculas. Momento en el que te sientes al borde de un abismo, abandonado a tu suerte, sólo, y con otra terrible pregunta en tu mente:

¿Y ahora qué?

Porque el mundo universitario de letras es muy interesante, hermoso, culto y profundo, sí, todo eso y más, pero también es un mundo que le da la espalda al mundo laboral completamente, para desgracia de los alumnos. Aunque durante años nos han convencido de que eso debía ser así, porque eran “carreras vocacionales“.

Y eso es falso. Hay salidas. Pero el sistema universitario está diseñado de tal manera que debes seguir formándote para orientarte en una profesión una vez que acabas la carrera, con máster, cursos de postgrados etc. ¡Ojo! Seguir formándote es necesario, bueno y aconsejable, lo malo es cuando no te enseñan una profesión durante la carrera, como debería ser, y menos te integran en la red laboral, que es una total desconocida cuando sales de la carrera, y te pasas meses (sino años) pensando en qué profesión “encajas”  con los conocimientos adquiridos, eso sí, si no sigues la senda de la oposición o el doctorado, que como muchos os dirán “son las únicas salidas de este tipo de carreras”. Y no lo son. Pero el sistema no ve más allá. Porque  no va de la mano del devenir del mundo. Se ha quedado obsoleto. Y es uno de los responsables directos del gran número de parados universitarios que hay en este país.

Universidad en la Edad Media

Como dice Ken Robinson  “El problema es que el actual sistema educativo fue diseñado, concebido y estructurado para una época diferente. Fue concebido en la cultura intelectual de la ilustración, y en las circunstancias económicas de la Revolución Industrial.” Y añade:

[…] fue desarrollado sobre una completa serie de supuestos sobre la estructura y capacidad social, […], manejado directamente a través de un modelo intelectual de la mente que esencialmente es la visión de inteligencia de la ilustración. La verdadera inteligencia consiste en nuestras capacidades de razonamiento deductivo y el conocimiento de los clásicos y sus nombres, lo que vinimos a pensarlo como habilidad académica, […] realmente hay 2 clases de personas: académicas y no académicas.”

Ken Robinson se refiere al sistema educativo desde la escuela, no sólo universitario, pero en sus palabras podemos ver el origen del problema de la disociación entre la universidad y el mercado laboral. En este vídeo habla sobre la educación en general, pero se pueden sacar muchas conclusiones aplicadas al mundo académico: Las escuelas matan la creatividad.

Nuestro sistema se adecua perfectamente a estas palabras. Al final del colegio debías “elegir” entre FP (Formación profesional) o Instituto. Y en el instituto si eras de “letras” o de “ciencias”, básicamente. La primera elección encaja con los dos tipos de personas según la ilustración: “académica y no académica”. Por lo que la primera división entre lo “intelectual” y lo “laboral”, comienza aquí con apenas 14 años. Incluso durante años se consideró  “de segunda” los que elegían FP, y voy más allá, los profesores en 8º de EGB (Educación General Básica), en un expediente final “recomendaban” si el niño debía ir a FP o al Instituto dependiendo si era “mejor o peor estudiante…”

       

Por lo que desde muy temprana edad, hacen una división entre lo laboral y lo académico, como caminos independientes, que ya se arrastrará durante toda la vida estudiantil, y social.

Y es un gran error.

Durante el boom inmobiliario pasó lo mismo pero invertido, los jóvenes preferían trabajar que estudiar una carrera, “para ganar dinero”, y muchos alegaban “para qué voy a estudiar si luego voy a ir al paro”

Y tenían razón, a medias.

Era cierto que había mucho paro universitario (no es algo de ahora) y también era cierto que durante mucho tiempo estudiar una carrera se asociaba, y no sin motivos, a eso, a estudiar,  y luego “Dios dirá”… Y ahí radica el problema que estamos viendo de la integración universidad-empresas, que viene de lejos.

Pero tenían razón a medias, porque al pensar así también ellos se cerraron muchas puertas, lo que ha sido una verdadera tragedia laboral, ahora que no hay trabajo en la construcción y todos los trabajos asociados.

Como vemos el alto porcentaje de parados jóvenes proviene en gran medida de nuestro sistema educativo, universitario y productivo.  

Por lo que llegados a este punto vemos como en nuestro sistema de estudios hay dos graves problemas, para la inserción laboral de nuestros universitarios:

  1. Disociación entre lo laboral y lo académico, socialmente aceptado.
  2. Sistema universitario no integrado con el mundo laboral, independiente e inamovible.

 

 

Una frase de un profesor que tuve en la carrera resume lo que quiero decir sobre el sistema educativo universitario Español, especialmente el del llamado “de letras”: “La carrera de verdad comienza cuando acabas la carrera”.

¿La de verdad? Define a la perfección que durante los 5 años que estuve de carrera, estuve en una “burbuja” aislado del mundo real, que me encontré al salir, y ninguna asignatura, ningún profesor nos habló de ello, y para tener experiencia laboral y la formación específica necesaria tenía que buscarla (y costearla) por mí cuenta. De hecho cuando hice el CAP (Curso de Adaptación Pedagógica), ya pensaba que era una “pérdida de tiempo”, en el sentido de que debía estar el CAP integrado como asignatura opcional durante la carrera, y con muchas más prácticas que una semana en un instituto… Ahí me di cuenta, con apenas 23 años, que no sólo “mi carrera” no estaba adaptada al mundo real, sino que todo el sistema no lo estaba.

En aquellos años pensaba en las conspiraciones… en que querían tenernos así, como “borregos”,  que todo formaba parte de un plan mayor de control o era un “sacadinero”… ahora con el tiempo, la experiencia, la perspectiva y que se me ha pasado la etapa conspiracional propia de esa edad… veo que lo único que ocurre es pura dejadez, puro conformismo del sistema, comodidad por el “statu quo”, o como prefieras llamarlo.

Como ejemplo de esta dejadez, vemos como ahora están surgiendo nuevas profesiones, relacionadas con las TICs y en las que los profesionales “de letras” tienen gran importancia, y mucho que decir, como los Content Manager, Community Manager, docentes 2.0 etc. y sin embargo en el entorno universitario no se habla de ello (o se habla poco) ¿Por qué?

Community Manager

Paralelo a la carrera, estudié “por mi  cuenta”, diseño web, allá por los noventa… así que pude dedicarme durante años a ese mundo. Un par de años después de acabar mi carrera, volví a mi facultad para proponerle al director del departamento de Hª del Arte hacer un proyecto digital, en el que toda la biblioteca estaría informatizada, así como usar diferentes aplicaciones para las clases. Ya le hablé por entonces de internet, y sus posibilidades. Después de la primera frase, dejó de oírme. Y acabó diciendo “no me interesa esas cosas de la tecnología”. Era un hombre de apenas 50 años, era catedrático y daba arte contemporáneo…

Ahora ponen como excusa la crisis y que no hay fondos. Pero mienten. Antes eran sinceros: NO les interesa cambiar.  Y ese es el problema.

No es cuestión sólo política, o económica, no nos engañemos, es también responsabilidad de los dirigentes de nuestras universidades y de los universitarios, exigir este cambio, adaptarse a los tiempos que corren, y sobre todo integrar mercado laboral y estudios universitarios, diseñar carreras que se adecúen a la realidad profesional, y salir de la burbuja académica que vive.

Se deben formar profesionales académicos y experimentados de manera activa en empresas culturales existentes. Y no en una semana, ni en el último año, sino durante toda la carrera. Y de una manera productiva, no sólo intelectual, vocacional o para “gastar créditos”, saber el valor de ser productivo, el valor de la relación trabajo-coste-beneficios.  De una manera natural, donde empresa y académico vayan de la mano.

Un alumno debe ser un profesional cuando acabe la carrera, no plantearse qué profesional “puede” ser al salir. Y eso sólo se conseguirá cambiando la mentalidad tanto de profesores como de alumnos, cambiando el sistema universitario, y trabajando duro. Estableciendo colaboraciones entre la universidad y las empresas culturales, tanto públicas como privadas. Dar a conocer las diferentes salidas reales que hay actualmente en el mercado, tanto nacional como internacional. Dar las herramientas para crear la propia empresa cultural, fomentar el espíritu emprendedor, no sólo formar a “asalariados”… dejar a un lado la educación opositora como única opción…y por supuesto estar al día con las nuevas profesiones  y con las nuevas herramientas educativas.

No estoy hablando de dinero, que no os engañen, sino de mentalidad. El cambio no supondría costos adicionales. Entonces ¿Por qué no se hace? Lo dejaré en el aire para que cada uno lo piense, y acabaré citando una frase de Benjamin Franklin, como hiciera Ken Robinson al inicio de una conferencia: “Hay 3 tipos de personas en el mundo: los inamovibles, los movibles y los que se mueven”.

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Por Stella Maldonado. Educadora Artística y de museos. Gestora Cultural. Socia fundadora y directora de proyectos en Caligrama Proyectos Culturales.

El sistema educativo actual es anacrónico. Esta fue una de las afirmaciones del experto en creatividad Ken Robinson en una entrevista realizada por Eduard Punset en la que hablaban sobre la escuela, los sistemas oficiales de formación, el desarrollo de los talentos y la creatividad, entre otras muchas cosas (http://www.youtube.com/watch?v=V7iiR_gz6y8) ¿Esto que quiere decir? En la actualidad, la formación que recibimos desde la escuela, la denominada por Philip Coombs (1985) como educación formal (distinguiéndola de la educación no formal y la informal) no se corresponde con los momentos vividos dentro de una sociedad cambiante, en continua transformación. Nuestros niños, los ciudadanos del futuro, son educados en aulas del siglo XIX, con métodos de principios del XX ¿y en qué siglo estamos?

El propio Robinson ha explicado en multitud de ocasiones (recomendamos sus charlas en el programa TED) como se está dando un cambio de paradigmas sociales y que deben ser tenidos en cuenta por la estructura educativa (http://www.youtube.com/watch?v=AZ3JmuaUrxs&feature=related). No se puede seguir formando a los alumnos bajo obsoletas pedagogías ya que todo eso ha cambiado: las relaciones se establecen de manera horizontal, los contextos de aprendizaje se han agrandado, las metodologías cambian buscando estrategias mucho más activas, participativas y significativas; no se pretende echar por tierra los discursos, las disciplinas de siempre, la teoría, pero si se demanda saber conjugarlo con las nuevas necesidades imperantes: formar a personas que sepan responder ante las situaciones vitales, sociales que se planteen. Se debe tender hacia una educación mucho más personalizada, que respete la individualidad y que, a la par, fomente la colectividad y el trabajo en equipo.

Todas estas necesidades, todos estos cambios se reflejan en la película documental que vengo a recomendar en este artículo: La educación prohibida.

Cartel de la película. Enlace a youtube para visionar el documental haciendo click.

Este documental cuestiona la escuela tal y como se entiende hoy en día en Occidente, planteando la necesidad de un nuevo paradigma educativo, una escuela que responda a las necesidades de niños y jóvenes y a los cambios que se están dando en un mundo globalizado.

Este largometraje debería ser visto, preferentemente, por docentes, gestores educativos, padres, educadores sociales…pero, como se dice al final de la película, este viraje educativo nos compete a todos, porque todos somos parte de una comunidad que sigue inmersa en una educación que prima los contenidos y conocimientos, cada vez más accesibles a través de múltiples plataformas, por encima de las personas, sus características, sus talentos, sus potencialidades, sus capacidades….

Pero no vamos a hablar de educación. Está todo dicho. O casi todo. Que es necesario cambiar el sistema es más que evidente. No se trata de elegir entre lo público y lo privado. Es cuestión de que el tan manido “curriculum” deje de ser estipulado por personas que nada o poco tienen que ver con la educación (a día de hoy, son pocos los educadores, psicólogos, pedagogos, terapeutas… que intervienen en la confección de lo que los niños y jóvenes estudian dentro de los altos muros de la institución escolar). Es cuestión de no llenar las cabezas de conceptos mascados, que éstos sean tomados como irrevocables, indiscutibles. Es cuestión de llenar la vida escolar de experiencias, de actividad participativa y colaborativa. Es cuestión de aprendizajes y de educación, no de formación e instrucción.

Captura de pantalla “La educación prohibida”

La Educación Prohibida visibiliza experiencias educativas diferentes, no convencionales que plantean un sistema educativo al margen del oficial, un sistema que pone al niño en el centro mismo de la relación educativa, es el protagonista, no el maestro. Del magistrocentrismo al paidocentrismo. Un nutrido grupo de profesionales de la educación, de la mano de los propios jóvenes cansados de formarse sin aprender, cuestiona la escolarización moderna por no procurar el desarrollo de una educación integral, no basada en enseñar ciencias sociales, naturales, matemáticas, física o lengua de una manera desmadejada, inconexa, sino una formación integral en que todo este conectado y todo esté basado en el amor, el respeto, la libertad y el aprendizaje. No es cuestión de sustituir un modelo por otro, sino reconocer que existen pedagogías más que válidas, y que merecen ser oficiales, que ayudan a la conformación del ser humano.

Rescato una reflexión que me pareció importantísima; una reflexión hecha por Jordi Mateu de la Red de Educación Libre (España):

Aprender ¿qué es aprender? ¿cuál es el objetivo de la educación? Aprender conocimientos o ir desarrollando unas capacidades humanas que solo se desarrollan desde la relación con el otro, desde el tiempo, desde el proceso, desde el hacer, desde el comunicarse, desde el mirarse y reconocerse, desde el amor”.

Estas pedagogías no son nuevas, vienen de lejos y actúan casi en la “clandestinidad” como cuando surgieron. Son todas deudoras de esa corriente reformadora de la Escuela Nueva (Escuela Activa) que, hacia finales del siglo XIX, desbordó los límites impuestos por las fronteras geográficas, despertando interés en los puntos más lejanos del panorama mundial. Permitió el fortalecimiento de una conciencia educativa global y la internacionalización de los problemas pedagógicos nacidos de los cambios producidos por la industrialización y las luchas sociales. Podríamos establecer que tuvo su época de mayor influencia en el primer tercio del siglo XX y que comenzó a decaer a partir de los años 30 por su incompatibilidad con los regímenes políticos totalitarios que comenzaban a surgir. La Escuela Nueva como movimiento organizado comenzó a decaer en Europa en 1939 y en Estados Unidos en 1955. La Segunda Guerra Mundial obligó a la desaparición de muchas experiencias. Sin embargo, el espíritu de la Escuela Nueva nunca ha desaparecido y La educación prohibida nos muestra ejemplo de ello; siguen existiendo espacios educativos que propugna la esencia del movimiento reformador.

Por eso recomiendo el visionado de esta estupenda película documental y una reflexión final, al hilo del film:

¿Hasta que punto la escuela que tenemos ahora nos ayuda a desarrollarnos individual y colectivamente?

“Estudiar no es un acto de consumir ideas, sino de crearlas y recrearlas”

Paulo Freire

Si les interesa saber algo más sobre experiencias educativas diferentes o sobre aquellos pedagogos que conformaron el Movimiento de la Escuela Nueva (http://eduso.files.wordpress.com/2008/05/01-escuela_nueva.pdf) pueden buscar bibliografía sobre: John Dewe, Ovide Décroly, David Ausubel, Adolphe Ferriére, Francisco Giner de los Ríos, Francisco Ferrer i Guardia, Celéstine Freinet, María Montessori, Paulo Freire y Peter McLaren y los clásicos Jean Piaget y Lev Vigotsky.

Página web del proyecto: www.educacionprohibida.com

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por Carmen Cabrejas. Museo del Romanticismo.

 

 

Como cada año, el día 18 de mayo el mundo entero celebra el Día Internacional de los Museos, una propuesta del ICOM (en español, el Consejo Internacional de Museos) que desde 1977 trata de resaltar en este día el papel de los museos en servicio de la sociedad y de su desarrollo. Cada año, un tema escogido por el Consejo Consultivo de este organismo rige la celebración de ese Día, tratando de poner de manifiesto uno de los tantos aspectos en los que los museos son relevantes en el mundo actual.

El tema elegido para el 2012, “Museos en un mundo cambiante. Nuevos retos, nuevas inspiraciones”, hace referencia a las transformaciones radicales que la sociedad ha experimentado (y sigue experimentando) en los últimos años, y promueve la reflexión sobre los diversos modos en que los museos están afrontando y participando en ese contexto de cambio. El Museo del siglo XXI ya no es aquella institución estanca del siglo XIX, destinada a la contemplación pasiva de las obras, ni tampoco debe ser un mero referente turístico, en el que importen más los números de visitantes que las experiencias que estos tienen. Los museos albergan un patrimonio que nos pertenece a todos y es nuestra obligación ponerlo al alcance de la sociedad e involucrarnos con aquello que interesa al público actual. Por eso, los profesionales que trabajamos en museos estamos obligados a preguntarnos constantemente de qué formas podemos contribuir a la sociedad con los medios de los que disponemos (que en muchos casos son bastante limitados en la coyuntura económica actual).

En este contexto, cada museo se esfuerza por mantener ese papel relevante para la sociedad y acercarse a nuevos públicos, partiendo de los diferentes recursos y objetivos que cada institución tiene. En este caso, el Museo del Romanticismo lo hace desde una serie de particularidades, que aunque en muchos casos pueden ser entendidas como desventajas frente a otros centros más grandes y modernos, se aprovechan como rasgos positivos. El Museo del Romanticismo es un museo denominado “de ambiente”, (museos que recrean a través de sus estancias una serie de ambientes, espacios o circunstancias concretas), que reproduce una vivienda burguesa de mediados del siglo XIX. Dedicado a un periodo concreto, el Romanticismo español (1830-1868), tiene por tanto una colección que se ciñe a una época muy específica, pero que a la vez, por ese carácter de casa-museo, es muy rica en cuanto a tipologías (alberga no solo pinturas, esculturas o dibujos, sino también joyería, cerámica, mobiliario, fotografía y otros tipos variados de objetos propios de la vida cotidiana del siglo XIX) y lecturas (podría decirse que son casi infinitos los temas que podemos abordar a través de la colección). Aunque está situado en el centro de una de las capitales culturales europeas por excelencia, es una de esas voces de museo “pequeño” que tiene que luchar por hacerse oír en medio de los centros de arte más grandes y conocidos que existen en esta ciudad. Sin embargo, la importancia que tienen en su discurso museístico los aspectos de la vida cotidiana, los gustos y las costumbres sociales le permite llegar al público de una forma más personal, creando un vínculo emocional con los visitantes que una institución de otras características difícilmente podría desarrollar.

ImagenÁlbum de visitas del Museo del Romanticismo

Una última dificultad a la que el Museo ha tenido que hacer frente en los últimos tiempos es el hecho de haber permanecido cerrado por reformas durante ocho años. Al reabrir sus puertas en diciembre de 2009, una vez pasado el primer momento de interés por “lo nuevo” que atrajo a multitud de visitantes, ha tenido que trabajar para darse a conocer nuevamente entre el público, especialmente para acercarse a toda una generación que nunca había conocido el Museo abierto. A lo largo de los tres últimos años, desde el Museo se ha afrontado ese acercamiento de diversas maneras, teniendo siempre presente que se trabaja por, para y con la sociedad.

Dentro de esos retos que se presentan a los museos en el siglo XXI, el Museo está especialmente orgulloso de la labor que está desarrollando en redes sociales. Se ha orientado su uso no solo a la difusión unidireccional de información sobre el Museo, sino a la creación de una comunidad abierta y participativa, en la que el público colabora activamente, y a la difusión de contenidos (imágenes de obras, proyectos didácticos, etc.) sobre la colección. Además, en estos últimos años se han estado llevando a cabo iniciativas para acercarse a nuevos públicos, entre los que destaca el colectivo de desempleados, para el que se realizó un taller de iniciación a la estampa; los centros de educación especial, a los que se dirigió la actividad “Quiero que me veas”; o los familiares y cuidadores de enfermos de Alzheimer, a los que, en colaboración con la Asociación AFAL, se dedicó la actividad “Yo seré tu memoria” con motivo del Día Internacional de los Museos del año 2011, cuyo lema era precisamente “Museo y memoria”.  Entre esos nuevos públicos, y ya que hablamos de retos de futuro para adaptarnos a esta sociedad en continuo cambio, uno de los desafíos más importantes para cualquier museo en la actualidad, pero especialmente para un museo pequeño y con una colección tan específica como la del Museo del Romanticismo, es atraer a sus salas al público juvenil (de una edad comprendida entre 14 y 20 años aproximadamente).

En el Museo siempre ha existido el convencimiento de que el siglo XIX posee muchos elementos de plena actualidad para los jóvenes hoy en día: la afición por las historias de terror, la importancia de la moda y la música, el uso de la fotografía, etc. La cuestión era cómo transmitirles a ellos ese convencimiento, y animarles a venir a conocer el Museo. Para poder iniciar una programación dirigida a este sector de público, en el Museo se decidió, en junio de 2011, formar un equipo de colaboradores de esa edad, siguiendo el modelo de experiencias similares desarrolladas en otros museos más grandes, como MOMA Teens o Young Tate, o el Equipo del Museo Reina Sofía y Estudio Joven del Museo Thyssen en España. En este programa, llamado “XIX/XXI”, colaboran actualmente seis jóvenes de entre 17 y 20 años, que participan de la vida del Museo a través de actividades dirigidas específicamente a ellos (encuentros con el personal técnico, visitas a los almacenes de obras, asistencia a los montajes de exposiciones), y que con su creatividad y entusiasmo ayudan a enfocar acertadamente las actividades que el Museo propone al público juvenil.

 ImagenEncuentro con la restauradora del Museo del Romanticismo

Con estas actividades que se han comenzado a realizar recientemente, se pretende relacionar aspectos de la Colección con elementos que forman parte de la vida social y cultural de los jóvenes en la actualidad, poniendo de manifiesto que el museo y las obras que alberga no son algo que pertenezca exclusivamente al pasado, sino que son algo vivo y vinculado con sus intereses. Por ejemplo, en noviembre del año pasado se inició la programación juvenil con la realización de un taller de iniciación al cómic, compuesto de cuatro sesiones que combinaban una parte teórica de acercamiento a nuestra colección con una parte práctica, impartida por el ilustrador profesional Daniel Pascual. Durante las visitas al Museo, se dio a conocer a los asistentes parte de la colección de dibujo del Museo, resaltando la gran modernidad técnica y estética de muchas de estas obras, y se les acercó a la temática de la literatura de terror en el Romanticismo español, proponiendo la ilustración en formato cómic de una de las leyendas de Bécquer, “La cruz del diablo”. Siete jóvenes acudieron durante los fines de semana de todo un mes al Museo para formar parte de este proyecto, lo que revela desde luego un gran entusiasmo y constancia por su parte (cualidades que a más de uno sorprenderá escuchar a propósito de “jóvenes” y “museos”)… además de un gran talento, ya que pese a estar concebido como un taller de iniciación el resultado final fue de una calidad asombrosa: http://bit.ly/w4FmU0

En esta misma línea de vincular aspectos de la cultura del siglo XIX con la cultura actual, durante el primer trimestre de 2012 se ha realizado una actividad centrada en uno de esos elementos que despertaba pasiones entre nuestros antepasados y que sigue siendo de máxima importancia hoy en día: la moda. En la visita-taller “Del XIX al XXI: Damas góticas y dandies steampunk” se ha hablado de los cambios en la moda que se produjeron durante el siglo XIX, momento en el que se inician algunas cuestiones que llegan hasta la actualidad: la moda como elemento de definición social, como negocio, como indicador de género, y también como elemento de rebeldía frente a la sociedad de masas. Acompañados por la diseñadora Jacq the Rimmel, se ha ahondado en la vinculación de la moda decimonónica con corrientes actuales como el neovictorianismo y el steampunk, y se finalizaba el taller realizando un pequeño complemento de vestuario. Y nuevamente se ha podido comprobar cómo los jóvenes responden ante estas propuestas con entusiasmo, hasta el punto de que la duración inicial del taller se alargó una hora más de lo previsto en todas las sesiones que se celebraron (como os podréis imaginar, tener a 10 o 12 chavales “encerrados” en un Museo durante tres horas un sábado por la tarde, y que al salir te digan que les ha parecido corto, que les hubiese gustado que el taller durase por lo menos una hora más, es una de esas cosas que dan sentido a este trabajo…).

 Detalle de una de las encuestas del taller juvenil 'Del XIX al XXI'

Detalle de una de las encuestas del taller juvenil “Del XIX al XXI”

Como trata de recordarnos cada año este Día Internacional, los museos tienen mucho que decir en el presente y son fundamentales para el futuro. La experiencia trabajando con el público juvenil se puede hacer extensible al resto de retos que un museo como el Museo del Romanticismo debe afrontar en la actualidad: son pequeños desafíos que requieren esfuerzo, compromiso y entusiasmo, pero son imprescindibles para poder mantenerse vivos, crecer al ritmo que la sociedad crece y seguir participando activamente en la vida de las personas. Por eso, os invitamos a seguir formando parte de la historia del Museo del Romanticismo, hoy y todos los días.

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por Sagrario Sánchez-Pacheco. Educadora Artística.

 

Para atender a los desafíos del mundo contemporáneo, los museos y centros culturales deben poder ellos mismos convertirse en espacios plurales y abiertos a una continua construcción de significados. Esta premisa se constituye como la tarea fundamental de un área educativa en una institución cultural.

Y es que los museos ya no son aquellos espacios donde se catalogaban objetos de las ciencias naturales o de la etnografía en vitrinas. Tampoco son lugares donde las bellas artes se cuelgan en sus paredes con un discurso unidireccional y legitimador. En este sentido, las producciones artísticas contemporáneas dan lugar a espacios de participación y a incertidumbres más que a certezas. Para acercarnos a la comprensión de estas producciones, debemos apelar a una nueva noción de enseñanza con resultados no programáticos. Por otro lado, cada museo y centro cultural tiene su propia política institucional y está inserto en un contexto social y cultural específico. En este sentido, los modelos de gestión pueden ser múltiples y los modelos pedagógicos así, formulados a partir de la propia práctica, también pueden serlo (1).

La cultura museística se diferencia de la escolar en muchos aspectos, en los ritmos de aprendizaje, la interactividad con la obra, en los espacios de trabajo,  actitudes desarrolladas, etc. Pero convergen en un punto común: los servicios pedagógicos. La función de los museos, está siendo reformulada, desmitificando la idea de la vaca sagrada del arte, convirtiéndose no sólo en contenedores y expositores de colecciones, sino también, en creadores artístico-culturales, siendo auténticos dinamizadores y formadores del pensamiento crítico de la cultura visual. Se busca la ruptura del espectador pasivo, dando paso a la constante participación interactiva del mismo con la obra artística (2).

Los museos, bibliotecas, centros culturales… espacios de educación no formal, cada vez más, están poniendo en marcha programas escolares, que se adaptan, en la medida de lo posible, al currículo escolar y que intentan diseñar estrategias desde enfoques dinámicos, innovadores y participativos.

En este sentido, quiero compartir mi experiencia profesional, dos proyectos en los que estoy trabajando en dos espacios muy diferentes pero como veréis con muchos puntos en común. Uno de ellos es el programa didáctico Arte español en fragmentos. La colección y la historia del arte coordinado desde galería Aleph de Ciudad Real y otro es el trabajo que se lleva a cabo desde el Departamento de Formación y Programación cultural de la Biblioteca Pública del Estado en Ciudad Real.

La Biblioteca Pública organiza una variada programación de actividades culturales y formativas a través del Servicio de Formación y Programación cultural donde tengo el placer de formar parte. Los objetivos de este servicio son acercar y difundir los libros, la lectura y la propia biblioteca a toda la población, así como contribuir a configurar la biblioteca como puerta de acceso a la formación, la información, el ocio y la cultura.

El departamento se encarga de la coordinación y planificación de actividades culturales para el público infantil y adulto, entre las que  encuentran la  bebeteca, sábados de cuento, clubes de lectura, exposiciones, actuaciones, presentaciones de libros, encuentros literarios, encuentros con artistas, conciertos, proyecciones, etc.

Desde la biblioteca se ofrece un servicio imprescindible como es la formación de usuarios. Para ello cuenta con la realización de talleres de formación, seminarios, conferencias, jornadas, cursos en nuevas tecnologías, ciclos temáticos, programación y desarrollo de visitas guiadas dirigido a todos los ciudadanos, sin distinción de edad, conocimientos o contextos sociales o culturales. Así también se llevan a cabo talleres creativos, lúdicos y didácticos, adaptados a diferentes edades y nivel curricular que se desarrollan como complemento didáctico indispensable en las visitas guiadas.

Con el ánimo de acercar el arte a la población, se desarrollan programas pedagógicos en torno a las exposiciones artísticas temporales del centro.

Los programas que se generan desde el Servicio de Formación cultural están estructurados en varios apartados por una cuestión de funcionalidad práctica:

Programas de acción comunitaria. Desde el departamento se realizan programas de animación a la lectura, para ello se han elaborado proyectos de cooperación con otras organizaciones. Se lleva a cabo la atención a puntos de servicio fuera de la Biblioteca, por ejemplo, trabajo en centros de salud, colegios, actividades con colectivos específicos y grupos de población con necesidades especiales, etc.

Programas dirigidos a centros con funciones educativas: Centros de enseñanza formal desde Educación Infantil hasta Universidad, grupos de Formación profesional, Escuela de artes, Garantía Social, etc. Trabajos dirigidos a la Educación no formal, mayoritariamente integrados por personas que acuden a la biblioteca por motivaciones educativas de sus centros de origen. Centros de ocupación y terapia para personas con discapacidad física y/o intelectual. Personas en situación de desigualdad social.

Programas de ocio y cultura. Son talleres dirigidos al tiempo libre del ciudadano: para el público infantil a través de talleres creativos, sábado de colores, cine en la biblioteca, sábado de cuento en familia…

Para el público adulto a través de talleres, conferencias, encuentros con autores, artistas, club de lectura, cuentacuentos para adultos,…

Para llevar a cabo nuestra función pedagógica, aprovechamos los recursos y la gran variedad de espacios disponibles de la biblioteca, desde el salón de actos, comicteca, aulas de formación, salas de trabajo o la sala de actividades en la biblioteca infantil donde se lleva a cabo una gran variedad de talleres creativos diseñados a partir de libros, que los participantes pueden encontrar y consultar en la sala infantil, sin necesidad de materiales ni de técnicas complicadas. Los más pequeños aprenden a utilizar material de la biblioteca, comparten el mismo espacio con sus iguales, refuerzan afectividades, ejercitan habilidades de psicomotricidad fina…

 

La re-definición de los museos de arte contemporáneo

“Los museos son como muertos: no puedes tocar ni recorrerlos desordenadamente; tienes que estar quieto. Prefiero las galerías, el entusiasmo de la gente que va y viene, las sorpresas de las ventas y del adónde irá a parar la obra. El no saber qué pasará, el riesgo. Los museos de arte contemporáneo exponen a artistas jóvenes para atraer al público, pero creo que sólo en el invierno de nuestras vidas deberíamos exponer en estos lugares.”  Damien Hirst (3)

Damian Hirst, con sus instalaciones y gigantes esculturas, lo que pretende es  expresar la permanencia de un ser, aún después de la muerte, la vida del más allá. En una de sus obras más conocidas, Imposibility, mantiene a un escualo en formol dentro de una vitrina simulando que está nadando, como si tuviese vida propia. Es una obra muy compleja, realizada desde la seducción de suscitar miedos irracionales en una galería. Pero ¿qué miedos se pueden producir en una galería o en un museo de arte contemporáneo? Mucho ha cambiado la concepción del arte y lo que se expone en los museos. Los museos ya no son esos lugares asépticos, fríos y elitistas. Los museos ya no son sólo un escaparate de cultura visual, ni sirven sólo para coleccionar o invertir en arte, sino que las pretensiones van encaminadas hacia un mayor aforo de visitantes. Como podemos observar, los museos no son lo que eran ni, probablemente, serán lo que son. Pero esa obsesión por los estudios de público y la búsqueda de nuevos adeptos, ha derivado en la creación de los DEAC: Departamentos de Educación y Acción Cultural, en aras de políticas culturales y/o sociales, que siendo optimistas pensaremos que en cierto modo, para la educación y en concreto para la Educación Artística, la creación de estos servicios nos ha beneficiado.

Arte español en fragmentos. La colección y la historia del arte, es un proyecto expositivo que se inauguró en abril y que itinerará por la provincia de Ciudad Real hasta finales de año, coordinado por la galería de arte contemporáneo Aleph y comisariado por Julián Díaz, profesor de la UCLM. Ante este interesante proyecto, me plantearon acercar una colección privada al público formada por piezas emblemáticas de grandes firmas del siglo XX y XXI.

Teniendo en cuenta la trayectoria de Galería Aleph que desde que abrió sus puertas en 2001, ha apostado por la creación y difusión del arte emergente, y lo demuestra el gran número de exposiciones que se han llevado a cabo y la participación en ferias de arte contemporáneo nacionales e internacionales, pero sobre todo la apuesta por un programa pedagógico de sus exposiciones, fue muy fácil colaborar con todos los protagonistas de la exposición para elaborar un proyecto pedagógico. Talleres, charlas, encuentros con los artistas, guías didácticas, visitas guiadas, conciertos, seminarios y obras en las que el espectador interactúa, son algunos de los elementos imprescindibles en la dinámica que se ha llevado a cabo en la galería ciudadrealeña desde que se fundó.

En Arte español en fragmentos, para conseguir una mayor difusión y repercusión en el entorno al que va dirigida, se propuso el acercamiento a los distintos grupos sociales de cada ciudad a la que iba a itinerar la exposición. Para ello elaboramos un programa didáctico: un cuaderno pedagógico, con el fin de que sirviera como estudio de la evolución del arte contemporáneo desde las vanguardias históricas hasta la actualidad. Donde previamente se realiza un estudio para poder adaptar las visitas guiadas y talleres artísticos de grabado, collage, cadáveres exquisitos, caligramas… que completan el programa educativo, a centros escolares, asociaciones, familias, en definitiva a diferentes edades y a las características de cada grupo y del espacio y lugar geográfico donde se acoge durante un mes y medio en cada uno.

El cuaderno didáctico que se elaboró sirve de apoyo a las visitas escolares a museos, que puede constituir un nexo privilegiado de relación entre la actividad en el museo y las tareas en el centro escolar, por lo que está  pensado y ha de utilizarse de manera que constituya un recurso favorecedor del proceso de aprendizaje. Los materiales didácticos también están pensados para trabajarlos en familia.

Este proyecto, nacía para hacer accesibles a todos los públicos las diferentes manifestaciones artísticas mediante un acercamiento didáctico, personal, dinámico y divertido. A través de estos talleres artísticos, se animan a los participantes a adentrarse en sus capacidades expresivas y explorar su potencialidad artística. Los únicos requisitos que se piden son: deseo, curiosidad, capacidad de disfrutar y de permitirse el placer de crear y jugar, sin importar la experiencia previa de cada uno.

Notas y bibliografía

(1) Para más información véase Pensar contemporáneo en las escuelas, de Eleonora Cardoso. Editado por la Consejería de Educación de la Embajada de España en Argentina, 2009.

(2) MESÍAS LEMA, J.M., (2007). “Proyectos fotográficos en museos multiculturales”, 1ª Jornada Internacional de Educación, “La dimensión educativa de los museos de arte y centros culturales”. Centro Cultural Recoleta, Buenos Aires.

(3) Entrevista al artista contemporáneo Damien Hirst, “Mi verdadero héroe es Goya”, XL Semanal, nº 963, pp. 38-43, 9 de abril de 2006.

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El Sueño de Polífilo  nace como plataforma viva y dinámica de debate en torno a temas como el arte, la educación en museos, el patrimonio y la cultura. Un espacio para dialogar, producir ideas y revalorizar el pensamiento artístico.

El Sueño de Polífilo es una de las obras literarias más hermosas y emblemáticas del Renacimiento. Polífilo es un amante de la sabiduría e inicia un complicado viaje en busca de la espiritualidad absoluta. Y en ese viaje nos queremos embarcar a través de la reflexión sobre la construcción de conocimiento, un viaje compartido entre profesionales, especialistas e interesados en el sector de la Educación Artística, la Educación Museal y Patrimonial.

Con periodicidad se irán colgando artículos y noticias acerca del sector que ayuden a crear una comunidad de aprendizaje e interacción permanente.

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