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por Valerio Cruciani. Escritor, poeta, guionista y traductor.

Hace no mucho tiempo, un poeta italiano bastante conocido, Valentino Zeichen, fue invitado a participar en una conferencia sobre literatura y sociedad, en la Universidad “La Sapienza” de Roma. Él tenía que abrir la mesa de debate con un discurso sobre la poesía y su papel hoy en día. Como Zeichen no está acostumbrado a preparar sus discursos y sus ponencias, ya que es un excelente hablador e improvisador, con dotes para la oratoria y una gran cultura, se levantó como suele hacer, cogió el micrófono, miró detenidamente a todo el público que había en la sala (poco, la verdad) y se quedó callado. Pasaron unos minutos de total silencio, un silencio tenso e incómodo. Al principio la gente pensaba que se trataba de una broma, pero no fue así: de repente Valentino Zeichen se había quedado sin palabras. No dijo ni “mu”. Por primera vez en su vida, no sabía qué decir sobre la poesía. El coordinador de la conferencia, el profesor Tullio De Mauro, lo sacó de apuros con un chiste y con mucha elegancia consiguió salvar a Zeichen de esa embarazosa situación, dando la palabra a otro ponente.

ImagenUniversitá La Sapienza di Roma. Foto de Geomangio (flickr)

Bueno, vale: la historia de la improvisa mudez del poeta me la acabo de inventar. Todo lo de arriba no ha pasado nunca, o por lo menos que yo sepa no ha pasado nunca. Pero es una fantasía que tiene algo que ver con la realidad y con la situación actual no sólo de la poesía, sino de la literatura, del arte, del intelectual. Tiene mucho que ver con el miedo a la mudez, el miedo a que todos nos quedemos así, de repente, mudos, sin saber qué decir. Sin saber qué escribir. Por qué escribir.

Callarse no siempre está mal. Hoy en día la poesía (y trato de limitarme a este campo del desconocimiento humano, del que yo soy gran desconocedor), sufre quizás del mal opuesto: hay mucho, muchísimo ruido a su alrededor. Tanto, que ya no se sabe qué es poesía. Y al primero que diga poesía eres tú, le corto la metafórica lengua.

He tenido el privilegio de observar unos hechos desde cerca, y de los que me hago eco simplemente para tratar de definir contigo, querido lector, un diagnóstico de la Enfermedad del Poeta.

Primer hecho: se ofrecen muchos y variados cursos de poesía, pero su éxito (no su calidad) es medianamente escaso y dudoso (salvando las excepciones). A menudo, cuando se emprende el camino de aprendizaje, el estudiante se desanima enseguida: o por exceso de tecnicismos (no acepta la idea de que escribir poesía implica conocer unas técnicas literarias), o por falta de ellos (no acepta la idea de que la poesía ya no se parece ni de lejos a lo que ha estudiado en el colegio, y que ya no tiene nada que ver con Rubén Darío, Bécquer o incluso Lorca).

Segundo hecho: muchísimos más estudiantes adultos se dedican al aprendizaje de la escritura creativa (la narrativa), y muchos de ellos dicen simplemente que “no les gusta la poesía, no la entienden”. Traducido: no saben cómo interpretar el código literario de la poesía, su lenguaje, y muchos creen que hace falta tener un don especial, unas dotes raras e inescrutables para poder leer y disfrutar de la poesía. Cuanto antes nos libremos de esta apestosa y rancia leyenda del poeta como loco-sabio-inspirado-excéntrico-divino, que se alimenta de libros, alcohol, tabaco y bufandas amplias, antes empezaremos a disfrutar todos libremente de la poesía.

Tercer hecho (parecido al segundo): muchos creen que si no les gustan unos determinados clásicos o no los entienden (sobre todo los modernos), no son dignos de acercarse a la poesía. Otros directamente rechazan la idea de intentar entender y apreciar lo moderno y las vanguardias, y con escasa modestia creen que sus conocimientos de la poesía son suficientes para permitirles vivir en un mundo de lecturas que no va a salir de sus cánones.

Cuarto hecho: Internet está LLENO de poesía. Está a rebosar, hay probablemente más páginas de poesía que webs pornográficas. Alguien dirá ¿y qué hay de malo? Significa que hay muchísima gente interesada en la poesía (y en la masturbación).Desgraciadamente esta no es mi opinión, querido lector. Internet está lleno de ególatras, y en muchísimos casos se trata de páginas en las que el usuario publica cualquier cosa se le ocurra, poniéndola bajo el lema “poesía”. Lo mismo pasa en las redes sociales, en las que se difunde cada vez más la costumbre molesta e invasiva de personas que cada día, casi cada hora, publican “palabras” con interrupciones parecidas a versos.

ImagenSky Sonnet, de Edu Barbero (flickr)

Quinto hecho: a pesar de lo dicho en el punto cuatro, la gente que lee, ama y estudia poesía no aumenta. Quizás disminuye. Muchos huyen asustados, y tienen razón: cualquier persona de intelecto sano, evitaría acercarse a ciertos horrorosos recitales o a melosos contenedores digitales de “versos”.

En todo esto, el “sistema” oficial se convierte cada día más en una especie de engendro oligárquico, caníbal y endogámico, alejando por completo los editores y los poetas de su real público: EL público, la gente, los lectores. Así que esto se ha convertido en una especie de doble monólogo de sordos (y la sordera a menudo está relacionada con la mudez): por un lado los que escriben versos a más no poder, sin criterio ni guía alguna; y por el otro, los académicos, que no por ser tales siempre saben de verdad qué es buena poesía. Pero por lo menos saben cómo hacer para que El País saque una o dos veces al año un artículo sobre una “nueva” generación de autores, con foto de grupo incluida.

Pues bien, esta es, según mi modestísima opinión, la situación actual de la poesía. Su mudez se debe a la incapacidad de los poetas de sentirse hombres que forman parte de una gran comunidad: su ciudad, su país, la gente que los rodea (comunidad que casi nunca, todo hay que decirlo, les concede esta posibilidad).

La poesía tiene el privilegio de poder manipular, usar, distorsionar el lenguaje para empujarlo hacia otros mundos, llevando consigo al lector, a la comunidad, proporcionando recursos para nuestra fantasía, para que crezca nuestra capacidad de imaginar mundos diferentes. La poesía puede ser (y lo ha sido en el pasado) un vehículo excelente de saber y de conocimiento.

ImagenCaperoz, de Edu Barbero (flickr)

Pero, ¿qué saber, qué conocimiento se puede transmitir hoy en día? ¿Cómo puede el poeta asumir tal papel? Es aquí que humildemente me retiro de nuevo en mi silencio, sugiriendo lo que para mí es el único recurso realmente interesante para hacer poesía hoy en día: la lírica; el yo. El yo es el único recurso que le queda a la poesía para poder Comunicar y volver a tener el papel que se merece.

Filtro de todo el conocimiento humano, de la experiencia del individuo que se hace universal, el yo del poeta, vivo en medio del lenguaje vivo, es el yo del individuo, del ser humano que todavía existe y se resiste a la cosificación.

El yo ES la humanidad, sobre todo ahora, que casi no se reconoce un ser humano de un objeto/sujeto del consumo.

Valerio Cruciani (Roma, 1977) es poeta, escritor, guionista y traductor. Es profesor de escritura creativa en las bibliotecas de Madrid y en el taller a distancia de Carmen Posadas. Tiene un blog sobre escritura en http://madridescribe.wordpress.com

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por Nuria García Arias. Museología, educación y gestión cultural (nuriagarciaarias@yahoo.es)

A lo largo de estas líneas me gustaría presentar en que contexto se desarrolla el proyecto “Veo Arte en todas pArtes”, las claves principales del mismo y algunas de las valoraciones sobre estos dos años de andadura.

Los museos son instituciones responsables de un gran patrimonio cultural entre cuyos fines no sólo se contempla la salvaguarda de este legado, sino también responde al compromiso social de profundizar en el conocimiento que aportan dichas colecciones, a través de la investigación y el deber de transmitirlo a la sociedad con independencia de su condición, formación, edad y ubicación.

No se concibe hoy en día la realidad del museo sin la labor educativa diaria que desempeña estableciéndose, también hay que decirlo, diferentes grados de profundización en el desarrollo de esta tarea según el museo. El museo se establece así, como un interfaz idóneo para la transmisión de la información que poseen sus colecciones o que tiene relación con ellas. Además de presentarse como una potente herramienta al servicio de la educación formal, los museos han acumulado una valiosísima y dilatada experiencia en los campos de la educación no formal e informal (1). Así encontramos numerosos ejemplos de cómo compatibilizar contenidos de calidad, con entornos relacionados con el ocio.

En ese sentido la horizontalidad que presenta la estructura de las redes sociales es muy favorable para la puesta en marcha de estrategias educativas participativas que involucran activamente a los usuarios y nos proporciona la oportunidad de programar actividades online.

Veo Arte en todas pArtes” es un proyecto personal que nació en Junio de 2009, presentándose como un laboratorio de ideas que explora las diferentes  fórmulas y posibilidades de difusión cultural en Internet. En aquel momento, tal como recogió Javier Celaya (2), los museos presentes en las redes sociales en España, eran pocos y mantenían, salvo excepciones muy concretas, una posición muy conservadora. Desarrollaban una comunicación fundamentalmente unidireccional, muy lejos de aprovechar todas las posibilidades que ofrecen dichas herramientas (3). Esta realidad, nada reprochable en ningún caso, podría ser fruto de la comprensible prudencia que requiere embarcarse en nuevas fórmulas y proyectos de comunicación.

Sin embargo los museos cuentan con unas condiciones privilegiadas para emplear las redes sociales en pro de cumplir sus objetivos como institución. Por un lado acumulan, como antes he comentado, una valiosa experiencia en el diseño y desarrollo de programas educativos dentro de la enseñanza no formal e informal contemplando la diversidad de públicos. Por otro lado y el que considero más importante, poseen contenidos de gran importancia e interés para compartir con el resto de usuarios. Una de las primeras preguntas que uno ha de cuestionarse a la hora de abordar cualquier proyecto en redes sociales en particular y de comunicación en general es: ¿Tengo algo que contar? y desde luego los museos tienen mucho que contar.

Por ello consideré que podría ser de gran interés desarrollar un proyecto independiente de cualquier institución, que funcionara como laboratorio de ideas  y a su vez sirviera de enlace entre los museos y el resto de agentes que conviven en la red (museos, galerías, artistas y gente a la que le gusta el arte).

La elección del nombre del proyecto sirve como carta de presentación sobre la temática del mismo. “Veo Arte en todas pArtes” es una declaración de intenciones que participa de la utópica pretensión de consensuar una única definición de lo que es el arte. Más que una rendición (arte puede ser todo) es una invitación a conocer todo aquello que definimos como arte por parte de sus protagonistas. Además parto de la idea de que arte y mercado de arte son dos realidades diferentes que pueden confluir pero no necesariamente, explorando así muy diversas formas de manifestación artística.

Las redes sociales posibilitan llegar al mayor número de usuarios dentro de los diferentes tipos de público. Para ello se ha optado por crear perfiles en diferentes redes sociales donde se emplean diversas estrategias encaminadas a atraer a los diferentes públicos potenciales. Considero que son un espacio para el dialogo con medios audiovisuales (con texto, imágenes y sonidos), además de servir para la autorepresentación de muy diferentes identidades personales e institucionales.

Como parte de los trabajos previos a puesta en marcha del proyecto, pude constatar la presencia de perfiles en redes sociales muy activos y de gran interés que abordaban temas sobre museos y el arte adoptando muy diferentes roles, fundamentalmente, desde la crítica pero también desde la investigación y divulgación. En gran medida dichos perfiles predispuestos al dialogo formaban una potencial comunidad, lo que suponía una fantástica oportunidad para situar el proyecto en dicho engranaje, para apoyar su desarrollo y servir a fines comunes. Los museos nos son los únicos que hablan en la red (4) ¿por qué no formamos todos parte de la misma conversación?

La creación de los diferentes perfiles de “Veo Arte en todas pArtes” fue secuencial con el fin de poder evaluar el potencial de cada una de las redes sociales por separado y conjuntamente.

La diferentes sedes virtuales del proyecto que podemos encontrar actualmente en la red son las siguientes:

  • La sede principal del proyecto es el blog “Veo Arte en todas pArtes” http://www.veo-arte.com
  • En Twitter, con el usuario @VeoArte http://www.twitter.com/VeoArte empleado como una herramienta de dialogo y de selección de noticias de interés relacionadas con la temática.
  • Un grupo en Flickr en http://www.flickr.com/groups/veo-arte/ que busca formar una comunidad de fotógrafos independientemente si se consideran profesionales o amateur, según los ideales de “Veo Arte en todas pArtes”.
  • Una “página de fans” de Facebook en http://www.facebook.com/VeoArte, como un lugar de publicación de noticias donde se fomenta el debate y la participación de los usuarios.

El principal objetivo de “Veo Arte en todas pArtes” es crear un foro cultural desarrollando una red de comunidades (redes sociales) en la que se difunda y crea conocimiento entorno al arte, los museos y el patrimonio cultural. Para servir a este objetivo se han establecido diferentes líneas de actuación que enumero a continuación:

  • Apoyo a la creación artística y a los artistas independientemente de su reconocimiento internacional y disciplina.
  • Dar a conocer, aportar nuevos puntos de vista sobre el arte, los museos y el patrimonio cultural.
  • Fomentar la conversación sobre artistas reconocidos por la historia del arte.
  • Establecer lazos con las instituciones y empresas del sector cultural, con mayor interés a las llamadas instituciones de la memoria (museos, archivos y bibliotecas) y servir a un fin común.

En esa línea, “Veo Arte en todas pArtes” muestra su predisposición para la participación y organización de proyectos conjuntos que estén en sintonía con sus líneas de actuación. Dicha participación en proyectos en colaboración con otros usuarios y entidades ha sido otro de los logros conseguidos.

Se han apoyado eventos online como #AskaCurator, #MuseumPics, #WhyIlovemuseums, #museosentwitter, como fórmulas de gran interés para que los museos conecten con su público. También se participó a propuesta de Soledad Gómez en la organización de la campaña “Doodle 4 Museum” junto con Pilar Delgado y Montaña Hurtado. El objetivo de dicha campaña era apoyar la celebración del día de los Museos solicitando a Google que dedicara su logotipo a este día tan señalado. Aunque este año Google no atendió a dicha petición, el resultado fue muy positivo ya que se logró implicar a más de 250 usuarios entre individuos e instituciones, sin contar la repercusión en redes sociales.

Actualmente se ha abierto una línea de colaboración con la Asociación Española de Museólogos, cuya colaboración será dar difusión al proyecto “Museos: Visiones de España”.

Más allá de los números, considero muy positivo el balance de estos dos años ya que este proyecto me ha permitido abordar de manera exitosa los objetivos anunciados mediante diferentes estrategias que propician el interés por el arte, su historia y protagonistas.

También he podido constatar que existe gran número de usuarios potencialmente atraídos, que participan activamente compartiendo su opinión con el resto de usuarios aportando contenidos de calidad, lo que resulta tremendamente enriquecedor. Temas como el grafiti como arte, han atraído a gran número de grafiteros que han aportado su visión personal de cómo viven y cómo se consideran, lo que ha supuesto una aproximación desde el punto de vista antropológico muy interesante. Otro de los temas de mayor interés fue el dedicado al dibujo y sus diferentes vertientes en el que obtuvimos testimonios de artistas, profesionales de la ilustración y del cómic.

Decisiones tales como la frecuencia de publicación, el tono de la conversación, la selección de temáticas y su enfoque han sido fundamentales para la obtención de los resultados aquí citados. El componente lúdico del proyecto lo considero fundamental ya que se trata de una forma atractiva de llamar la atención sobre temas que en la vida diaria pueden pasar desapercibidos recuperando así la atención que se merecen.

En definitiva, considero las redes sociales como herramientas muy sencillas que si se utilizan con un buen plan de comunicación, pueden conseguir resultados muy positivos, dando a conocer al gran público el importantísimo  patrimonio que poseemos y que en ocasiones su visibilización puede ser la clave de su supervivencia.

Aún queda mucho camino por recorrer en el campo de la educación en los diferentes contextos en redes sociales y deseo que iniciativas como ésta colaboren a abordarlo eficazmente.

Bibliografía y notas

(1) VALDÉS, M. D. C. (1999). La difusión cultural en el museo. Biblioteconomía y administración cultural (1ª ed.). Gijón: Trea.

(2) DOSDOCE.COM. (2009). La visibilidad de los museos en la Web 2.0. Gestión Cultural Formación y Comunicación Dosdoce. Recuperado Agosto 19, 2011, a partir de http://www.dosdoce.com/articulo/estudios/3071/la-visibilidad-de-los-museos-en-la-web-2-0/

(3) Resultados de un estudio realizado por Soledad Gómez un año después que analiza el comportamiento de los museos en las redes sociales. GÓMEZ, S. (2010). Estadística Redes Sociales y museos 2010. MediaMusea. Recuperado Agosto 19, 2011, a partir de http://mediamusea.files.wordpress.com/2010/12/museosredes.pdf

(4) GARCÍA, N. (2011). ¿Existe el coleccionismo de arte en Internet? Museos en Introspección. Madrid. Conferencia pendiente de publicación.

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